“Happiness only real when shared"Desperté otra vez solo, pero no sólo solo. Solo entre todos. Solo como lxs chinxs. Solo como extranjerx en el D.F. Solo como Shuan-shuan en el zoológico. Horrendamente solo. Solo como Poe, como Lovecraft, solo como Frankenstein, maldito y solo, como Nosferatu. Malditamente solo. Solo como Baudelaire y Bukowski, solo como Verlaine. Solo como el lector. Solo, sólo en las noches, como esta calle. Solo como puta, solo como teporocho. Solo como santo. Solo como sobrio. Solo como el lobo, y solo, como San Francisco. Solo, como dijiste. Solo como quitate los aretes. Solo como consigue un trabajo de verdad. Sólo decepción. Solo como todxs ustedes. Sola frente a la compu, con la webcam. Solo viendo el televisor. Solo con Deyanira en el privado, sólo luego de 40 horas de esclavo, pero solo al final. Sola tu esposa, esa misma noche, llorando en el baño. Sola tu flaca conciencia frente a la gorda vanidad en el espejo. Sólo eres tú ese reflejo solo. Solo como persona decente. Solo, como tus diplomas y tus títulos en la pared sola. Solo como el banquero, el político y el narco. Solo con sus billetes. Solo en el auto, y solo, también en el despacho. Sólo que no hay dinero. Y ser pobre es sólo ser solo. Solo como casarse. Solo como mi mamá y como tu papá. Solo, como amoroso. Solo, como cuando estoy contigo. Sola, como ella conmigo. Solos, como tú con él. Solos, en el mismo cuarto, a miles de kilómetros de distancia. Solo como con Dios, y tan solo como Dios. Solo como Jesús crucificado, solo como Buda meditando. Solo y en todos lados, como el diablo. Sólo soñar solo no es lo realmente trágico, sino irse solo a soñar sólo.
Alexander Supertramp
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29.7.10
No sólo solo.
17.7.10
3.5.10
No me morí en dos mil nueve.
I
II
No me morí tampoco, luego de esas dos semanas en el hospital. Por que era yo, y no tú, viejita, la del cáncer agravado, entubada y con el pulmón trabajandome al treinta por ciento. Era yo quién te decía, con los ojos siempre tiernos, que podía cuidarme sola, para que te fueras a dormir tranquilo. Eramos todxs esa mañana, lxs que agonizamos en la cama. Era yo el cuerpecito arrugado que se fue quedando helado. Era nuestra debilidad postrada; eramos nosotrxs lxs derrotadxs. Y eras tú el que me miraba desesperado y les gritaba a lxs médicxs con los ojos que me salvaran, mientras yo sentía como el aliento final se iba de mi: primero lento, quedito, y luego quemando rápido, como llamarada. Así fue como no me morí contigo, viejita, porque me enseñaste a vivir esa mañana.
III
Nadie se muere de amor, ni de desamor, ni te tristeza, lo tengo comprobado. No me morí de sed de tus labios, ni ahogado en tu amor. Mis palabras, al final, no me ahorcaron, ni me atragante con tu lengua. Me atravesaron tus frases filosas, y me abrieron canales las puñaladas de un ciego por la espalda, y de todos modos, no morí desangrado. Ni me morí entre tus tantos atentados tontos de asfixiarme con mi propio corazón. No funcionó tu napalm love ni mi técnica secreta del amor kamikaze. El año pasado me reveló como un nuevo Van Damme, Robocop o John Rambo, un héroe bulletproof de las relaciones amorosas.
IV
Insisto en que la muerte es una liberación y no un castigo, y tal vez por justicia divina (o divina justicia), no me morí en dosmilnueve, por que he de pagar penitencia como Prometeo: por robar la luz de los dioses una arpía me devore cada noche el corazón, solo para que renazca al día siguiente y me aplique la misma, sin morirme nunca.
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